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martes, 13 de abril de 2021

Las dos manos del Kronos capitalista o cómo funciona el “sistema”.

 Por Rodrigo Gómez M.

(Saturno devorando a su hijo (1819-1823) por Francisco de Goya. Saturno en la mitología romana ha sido identificado con Kronos)

 

El tándem de las manipulaciones capitalistas.

Doblémosle la “mano invisible” a Adam Smith y démosle a ésta su verdadero significado.

(Recordemos que la “mano invisible” del mercado es la expresión que utilizó este filósofo moral y economista para representar un hipotético principio intrínseco de autorregulación del mercado, que lo llevaría supuestamente a satisfacer el interés de la sociedad).

En primer lugar aclaremos que existen dos manos que funcionan coordinadas como partes que son de un mismo cuerpo (que es el sistema capitalista).

Junto a la verdadera mano del mercado económico –cuya finalidad, lejos de la justicia redistributiva, explicamos más abajo - está la mano invisible del “padre institucional”.

La mano invisible del padre institucional es el cúmulo de prohibiciones y violencias, ya sea potenciales funcionando indirecta y sutilmente, o explícitas, en acto, ejercidas por el complejo institucional que coexiste con la “mano invisible” del mercado económico.

La mano institucional logra su invisibilidad gracias al mecanismo anticipatorio de “vigilar y castigar”.

La mano del mercado económico no busca la justicia social o redistributiva, sino preservar, por sobre todas las cosas, la existencia del valor de cambio y de su espacio de sustentación (el mercado).

Trabajando juntas estas son las dos manos del capitalismo.

Una “golpea al hijo”, lo rige y dirige, la otra controla los demás intercambios sociales más allá de la familia, a través de su sistema de intercambios de oferta y demanda.

La mano invisible del padre institucional abusa de nosotros con la doble violencia en la que consiste la educación pública de una sociedad capitalista y, a algunos nos convierte en presos políticos por nuestra postura política de  rechazo (que a veces puede ser etiquetada como una especie de  “rebeldía adolescente”), a través de la psiquiatría que es el mecanismo coercitivo utilizado cuando la educación no funciona.

El adoctrinamiento corresponde, desde la infancia, a la familia y la educación pública.

En las instalaciones de la educación pública se ejercen sobre nosotros – no por accidente o casualidad – dos tipos de violencias.

Una es la violencia paterno-institucional de la imposición doctrinal-normativa.

La otra violencia es la violencia pulsional residual de los hijos reprimidos desde la familia, que terminan ejerciéndola entre sí por desplazamiento (formas de acoso escolar que hoy en día llaman bullying). Tales hijos son reunidos en estas “granjas educativas” para dirigirlos represiva y colectivamente hacia las empresas laborales (“matadero” por alienación subjetiva sistemática).

Kronos o el lado simbólico.

Una vez bosquejados brevemente los mecanismos fundamentales del funcionamiento de estas dos manos, vamos a ver a qué nos referimos con Kronos.

En primer lugar, conviene aclarar que etimológica y míticamente en un primer momento (el de la Teogonía) este Kronos (Κρόνος) no tuvo  que ver con el sentido del tiempo (χρόνος) en la Antigua Grecia.

Kronos fue un titán, y los titanes fueron las primeras divinidades de la Antigua Grecia, descendientes de Urano (Οὐρανός, o Ouranos,  “Cielo”) y Gea o Gaia (Γῆ / “tierra”), por lo tanto, eran los padres de Kronos.

(En la Teogonía de Hesíodo, ὁ Οὐρανός es una divinidad engendrada por Gea, que lo alumbra “con sus mismas proporciones” (ἐγείνατο ἶσον ἑωυτῇ), con la que luego se casará. O sea, entre otros sentidos que surgen de aquí, es el Cielo como un espejo de la tierra).

Resumiendo bastante la narrativa mítica, que pueden encontrar fácilmente divulgada a partir de los textos griegos, podemos decir que Urano no dejaba ver la luz a sus hijos, reteniéndolos en el seno de su madre.

Kronos, durante la “escena primaria” de sus padres, un encuentro-emboscada preparado entre Gea y Kronos, castra y “derroca” simbólicamente a su padre.

Se podría decir quizás que es el primer héroe filial de la antigüedad griega. Pero como sabemos por la historia del mundo, hay rebeldes o revolucionarios que terminan convirtiéndose en su opuesto, y así pasó con Kronos que terminó devorando a sus propios hijos por desconfianza de llegar a ser derrocado por alguno de ellos.

En resumen, el “viejo orden del cielo” (poder teológico) fue sucedido por este otro viejo orden terrestre,  manifestado por el capitalismo y su formas seculares de poder. 

Éste relato mitológico puede ser estructurado e interpretado como el viejo antagonismo o lucha entre padre e hijo, del cual la dialéctica hegeliana amo-esclavo sería una de sus distintas versiones.

lunes, 13 de julio de 2020

Notas sobre psicoanálisis y política a partir de mi regreso al psicoanálisis.

Por Rodrigo Gómez M.

La “libertad de consumo” siempre fue la falsa libertad necesaria para ocultar la necesidad de buscar la verdadera libertad, la cual entorpece el funcionamiento del sistema de acumulación capitalista.

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La Deutung psicoanalítica como dispositivo de formación de devenires personales a partir de la manipulación de las memorias subjetivas a favor de la estructura edípica.
A esta forma de interpretación limitante habría que oponer una suerte de epoché fenomenológica.

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El amor está prohibido en Occidente desde hace más de un siglo. Se ha expresado en momentos revolucionarios o clandestinos.
A principios del siglo XX – en Austria- comenzó la fundamentación teórica de la sustitución capitalista del amor real por la libido freudiana. (Los Tres ensayos sobre la teoría sexual fueron publicados en 1905, obra clave en la consolidación funcional y normativa de la sexualidad moderna, cuyo primer ensayo está dedicado exclusivamente a delimitar las “aberraciones sexuales”, y en el tercero se expone la “teoría de la libido”). Esta “jugada teórica” sirvió para convertir el amor en valor de cambio a través del “patrón oro” de la vitalidad humana llamado libido, asegurando su convertibilidad en fuerza de trabajo mercantilizada. (Desterritorializar el amor –o alienarlo – es convertirlo en fuerza indiferenciada o “dolarizarlo”). Así es como Freud terminó de consolidar teóricamente la muerte del amor por ser inconveniente para la productividad capitalista. Las formas de afección que se desviaran del fal(s)o amor funcional fueron denominadas perversiones. Estas perversiones rescatan acciones y partes del cuerpo excluidas de las cópulas disciplinadas y limitantes en la sociedad del desamor masivo, de la expropiación política del cuerpo de goce.

(Continuará...)